Brócoli, un alimento con muchos beneficios

El brócoli o brécol es una planta de la familia de las brasicáceas, como otras hortalizas que conocemos como coles. Por lo cual, es familia de verduras como la coliflor, el repollo y las diferentes coles lisas o rizadas, incluyendo el kale o las coles de Bruselas. Con muy pocas calorías, pero rico en vitaminas y minerales, su alto aporte de fibra lo convierte en un alimento saciante perfecto para dietas de adelgazamiento.

Con notables cantidades de vitaminas del grupo B y vitamina A, si por algo destaca el brócoli es por su poder antioxidante, gracias al alto contenido de carotenos y vitamina C, siendo uno de los alimentos más ricos en esta vitamina, muy superior por ejemplo a la naranja. Entre los minerales, destacan el potasio, selenio y, sobre todo, el calcio vegetal.

Estos nutrientes se suman a la presencia de fitoquímicos, particularmente flavoniodes, que potencian la acción antioxidante. El consumo habitual de brócoli se relaciona además con un efecto protector contra enfermedades como distintos tipos de cáncer, gracias también a su alto aporte de fibra vegetal. Como todas las verduras, incluir brócoli en la dieta diaria contribuye a un buen funcionamiento del sistema cardiovascular, siendo muy recomendado especialmente para evitar problemas de hipertensión o colesterol elevado.

Solo 100 g de brócoli crudo aportan 26 kcal, prácticamente nada de grasa y tan solo 2,4 g de hidratos de carbono. A pesar de ser un alimento poco energético, es muy nutritivo y resulta muy saciante por ser muy rico en fibra y también en agua, por lo que se considera una de las mejores hortalizas que podemos consumir a la hora de adelgazar o, simplemente, controlar el peso.

Más allá de sus propiedades, el brócoli también merece su reconocimiento como alimento sabroso de calidad con multitud de posibilidades en la cocina. Obviamente, no puede gustar a todo el mundo -hay más verduras en el mercado todo el año-, pero animamos a los menos convencidos a darle una segunda o tercera oportunidad; solo hay que dar con la receta adecuada.

A la hora de aprovechar al máximo sus cualidades, sin embargo, es importante consumirlo lo más fresco posible y cocinarlo lo mínimo. La cocción en agua es la técnica menos recomendable salvo que controlemos al máximo el tiempo, menos de cinco minutos, y cortemos el calor rápidamente con hielo. El vapor, el horno y el salteado o la plancha son mejores opciones, pues permiten conservar mejor los nutrientes, y queda mucho más sabroso.

Como regla general, evitaremos piezas de brócoli que hayan perdido su característico color verde brillante intenso. Esto se puede aplicar también a la cocina: si queda mustio, nos habremos pasado. Recordemos además que se puede consumir crudo y que tanto el tronco como las hojas son perfectamente comestibles.

Compartir

Todas las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de Publinet Solutions. Se prohibe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cuaquier idioma sin autorización escrita de su titular.