Varadero, un arrecife que sobrevive en aguas amenazadas de Cartagena

Científicos hallaron, por primera vez, todo un tesoro de biodiversidad en sus aguas.

Cuando Mateo López-Victoria, investigador de la Universidad Javeriana, sede Cali, estaba ayudando a consolidar el atlas de las áreas coralinas de Colombia, el equipo al que pertenecía obvió cualquier tipo de búsqueda en la bahía de Cartagena, dado que el agua era achocolatada, con mucha turbidez y contaminación; todo lo que la literatura científica señalaba como condiciones no aptas para la supervivencia de estos ecosistemas altamente biodiversos. Ahora sabe que en la boca sur de la bahía, entre el canal de Bocachica y la isla de Barú, bajo esas mismas aguas revueltas, sobrevive el arrecife coralino de Varadero.

Fue en febrero del 2014 cuando, por casualidad, López y otros colegas llegaron al arrecife de Varadero en busca de esponjas excavadora

s, que se favorecen en aguas con alta concentración de materia orgánica. En aquella inmersión se toparon con un arrecife inusual, resistente, que desafía las definiciones tradicionales plasmadas en los libros de biología marina y que, además, se encuentra en buenas condiciones, pese a estar ubicado en la bahía de Cartagena, un sistema altamente contaminado que recibe desechos industriales y de aguas residuales, así como altas cargas de sedimentos que llegan del río Magdalena, la arteria fluvial más extensa y poblada del país.

Desde entonces se consolidó un equipo internacional de investigadores interesados en hacer la primera caracterización de la geomorfología y la diversidad biológica de Varadero. Con hasta tres inmersiones diarias, durante varias salidas de campo, los científicos de la Fundación Ecomares y de las universidades Nacional, del Valle, Javeriana, Queensland y Estatal de Pensilvania (EE. UU.) han hecho muestreos detallados de caracterización de los fondos, censos visuales de las especies que allí habitan, análisis molecular del holobionte –entendiendo al coral no como un organismo aislado sino como parte de un sistema con sus microorganismos asociados, bacterias, hongos, algas y demás–, análisis del crecimiento de los esqueletos de coral y de los impactos que la poca penetración de la luz tiene en el proceso de fotosíntesis, entre otros.

En los 1,2 km² que conforman Varadero se han encontrado hasta ahora 42 especies de corales escleractinios, 38 de esponjas, 3 de langostas, 8 de erizos y una comunidad de peces compuesta por al menos 61 especies pertenecientes a 24 familias, varias de ellas de interés ecológico y comercial. En algunos sectores de este inusual arrecife, la cobertura coralina alcanza el 80 por ciento del sustrato, cuando en el resto del Gran Caribe la mayoría de arrecifes coralinos no cuenta hoy en día con más del 20 por ciento.

“Todos los atributos encontrados corresponden a un arrecife que, de acuerdo con los estándares actuales, debe considerarse en buenas condiciones. Ya que los planes actuales para dragar parte de Varadero amenazan la supervivencia de este arrecife, existe una necesidad urgente de describir su ubicación y características principales, como un primer paso para obtener reconocimiento de su existencia y protecciones legales y ambientales”, dice el estudio, publicado en la revista científica PeerJ.

Los expertos se refieren a la construcción de un canal alterno, con una profundidad de 15,5 metros, que permitiría un mayor tráfico de buques en la bahía de Cartagena. En enero del 2016, el entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras anunció con bombos y platillos su intención de hacer el dragado, todo con el objetivo de mejorar la competitividad del país a largo plazo y solucionar los problemas de tráfico de naves, que según la Financiera Nacional de Desarrollo (FDN), en 2018 será de unos 8.000 barcos anuales. 

El problema es que, si se autoriza el dragado, el 25 por ciento del arrecife se vería triturado y destruido por completo, y alrededor del 50 por ciento restante se vería seriamente afectado. Los impactos ambientales de ese dragado incluirían sedimentación, resuspensión de contaminantes tóxicos, contaminación acústica, fragmentación y volcamiento de corales por vibración y destrucción completa de organismos bentónicos (que viven en el fondo), además de una mortalidad elevada de peces, blanqueamiento y aumento en las enfermedades coralinas.

“Varadero puede contener información sobre la resistencia de los arrecifes de coral y las adaptaciones a la alta sedimentación, turbidez y contaminación. En este contexto, este podría servir como laboratorio natural y potencialmente proporcionar material de origen para la resiembra de futuros ambientes de arrecife”, dice López-Victoria.

Los barcos que se movilizarían serían portacontenedores, cruceros, tanqueros, pesqueros, graneleros, con carga refrigerada, remolcadores, de vehículos, cementeros y carga en general. La idea es mantener vigente la competitividad de la zona portuaria de Cartagena, la novena más importante de Latinoamérica, que moviliza alrededor de 44 millones de toneladas al año y más de 2 millones de contenedores.

“Contar con una única vía de acceso en la zona de Bocachica, para todos los puertos de Cartagena, generará aumentos en los tiempos de espera de las embarcaciones para ingreso y salida, lo que provocaría un colapso de las actividades portuarias para el año 2018, que perjudica el comercio, el turismo y la competitividad del país”, le dijo a EL TIEMPO el Instituto Nacional de Vías, que aún no ha terminado ni presentado el estudio de impacto ambiental ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para su evaluación y eventual aprobación. 

Pese a las latentes amenazas de sobrepesca, contaminación, cambio climático y turismo masivo, los resultados sobre la estructura del arrecife y la composición de especies demuestran que Varadero es un ecosistema funcional, completamente desarrollado y similar a los encontrados en la península de Barú y los archipiélagos de Rosario y San Bernardo, por ejemplo. Sobrevive de manera atípica a las intensas condiciones ambientales de la bahía de Cartagena. 

Aunque se ha hablado de la posibilidad de trasladar las colonias de corales de Varadero a otro lugar, para que no se vean impactadas por las obras, López-Victoria dice que es “imposible asegurar la funcionalidad del ecosistema en otras condiciones. Nunca, en ninguna parte del mundo, se ha intentado trasladar un arrecife coralino completo; al menos ninguno con ese nivel de desarrollo y complejidad. En el área de trazado propuesta para el canal alterno hay decenas de miles de colonias de coral, además de todos los invertebrados y peces asociados”.

Gracias a los resultados de este primer estudio detallado del arrecife coralino de Varadero la sociedad colombiana, y las entidades del Estado, cuentan con información detallada y suficiente para orientar de la mejor forma los planes de desarrollo de la bahía, con la requerida responsabilidad ambiental.

Compartir

Todas las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de Publinet Solutions. Se prohibe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cuaquier idioma sin autorización escrita de su titular.