Madres comunitarias sienten que nadie las defiende

Ahora nos estamos muriendo y ya, hasta ahí llegamos”, este texto comienza con la muerte: el final de la lucha para algunas madres comunitarias que no lograron disfrutar de la pensión que la Corte Constitucional les concedió a medias.

El año pasado, días antes de que las madres comunitarias llegaran a un acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para tener mejores condiciones y seguridad laboral para las que sufrían enfermedades, Julia Maquileu, de 60 años, miraba por la ventana de su casa en el barrio 9 de abril, con algo de esperanza.

Fue una de las contratadas tardíamente por sus condiciones de salud: llevaba seis años con problemas renales y según contó entonces, la fundación que debía contratarla, no quería hacerlo por su enfermedad.

Este año, como lo manifiesta Denis Pérez, vocera del gremio, también están preocupadas por los contratos de las madres con problemas de salud, pero Julia ya no se preocupa pues murió hace un mes, desgastada y sin disfrutar de un solo día de descanso.

Las que siguen la lucha

Descanso en condiciones dignas es lo que más ansían las madres comunitarias mayores de 60 años. “Ya uno así como está, ¿qué más puede dar?”, resumió Dominga Ramos Ramos, de 68 años. Tiene un desgaste de cartílago en sus dos piernas que empezó a mostrar síntomas hace seis años. “El médico me mandó este bastón y tengo cinco meses de incapacidad que la EPS  no me paga, porque la asociación a la que pertenezco no paga a tiempo”. Hace unos meses la operaron de la pierna derecha, está pendiente la cirugía de la izquierda, pero sigue trabajando en el salón que adaptó en su casa del barrio El Pozón.

Como Orfelina Vega, de 74 años, Dominga empezó siendo madre comunitaria ganando 15 mil pesos mensuales de beca por atender a 15 niños en su casa. Hoy es la misma cantidad de niños, pero ellas tienen 30 años más que entonces y necesitan ayuda para cumplir con sus tareas. “A mí me ayuda una sobrina que vive en Villanueva, pero ahora está enferma, así que tengo que arreglármelas sola”, comentó Orfelina.

La situación jurídica

El año pasado, con la sentencia T-480, la Corte Constitucional había decidido tutelar los derechos fundamentales a la igualdad, a la seguridad social, a la dignidad humana, al mínimo vital y al trabajo de 106 madres comunitarias que habían interpuesto acciones de tutela.

La sentencia también declaraba la existencia de contrato de trabajo realidad entre ICBF y las demandantes desde 1988 o cuando hubiera iniciación como madres comunitarias, y ordenaba al instituto el reconocimiento y pago de los salarios y prestaciones sociales con base en el salario mínimo legal vigente de cada año laborado, restándole el monto total de la beca que hubieran recibido como salario.

Tras la decisión, ICBF solicitó su nulidad por considerar que en cuatro puntos se habría vulnerado el derecho al debido proceso.

Uno de ellos fue el cambio de jurisprudencia, por desconocer el precedente constitucional de la naturaleza jurídica de la vinculación de las madres comunitarias. La institución resaltó que se habían obviado fallos anteriores que indicaban otros caminos.

La solicitud de nulidad se extendía a una indebida integración del contradictorio (falta de notificación a interesados), explicado porque en la revisión no se vinculó a los operadores de contrato, quienes son los empleadores directos de las madres comunitarias.

El ICBF también indicó que se daba una indebida atribución de legitimación en la causa por pasiva, pues se tutelaron los derechos sin especificar por qué la institución era responsable de la vulneración.

El cuarto punto que justificaba la solicitud era la elusión arbitraria de análisis de asuntos de relevancia constitucional, al no analizar el carácter progresivo del programa y régimen de las madres comunitarias en su vinculación y derechos a la seguridad social, incluyendo la norma vigente que obliga a la formalización laboral actual con entidades administradoras del programa.

En un callejón sin salida

Finalmente, la sala plena de la Corte Constitucional, en el Auto 186 de 2017 declaró la nulidad parcial de la sentencia T-480 de 2016, tutelando los derechos a la dignidad humana, la seguridad social, la igualdad y al mínimo vital. La corte ordenó al ICBF que en los tres meses siguientes adelantara el trámite administrativo para reconocer y pagar a nombre de las 106 tutelantes los aportes parafiscales en pensiones faltantes al Sistema de Seguridad Social por el tiempo que estuvieran acreditadas como madres comunitarias hasta febrero de 2014, pero se anuló la decisión que ordenaba al ICBF reconocer los contratos laborales durante ese mismo tiempo, lo que puso a las madres en un callejón del que aún no han podido salir.

“En el auto nos conceden la pensión, pero no nos reconocen el contrato. Entonces Bienestar no tiene forma de justificar a Colpensiones el pago de las semanas cotizadas. Nos quedamos sin salida”, manifestó Denis Pérez.

El camino a seguir

Las madres que llevan 20 años o menos aún esperan, pero a otras el cansancio y el trabajo las tiene desesperadas. “Lo que quiero es que me reconozcan mi pensión digna y mis derechos, que me los han vulnerado como mujer discapacitada, como trabajadora y como adulta mayor”, se quejó Dominga, quien resaltó que buscará soluciones individuales, ya que las acciones colectivas ya no dan resultados. “Necesito una audiencia con la coordinadora regional, si pasan más días sin que nos resuelvan esta situación, soy capaz de encadenarme en el edificio Concasa, porque alguien debe solucionarnos”, sentenció la mujer.

Otras como Denis Pérez siguen confiando en la justicia, aseguró que el próximo paso que darán será llevar el caso a las cortes internacionales. “El otro año haremos los reclamos al Estado colombiano con la Corte Interamericana de Derechos Humanos y con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), vamos a llegar a esas instancias porque ya vimos que en este país no nos van a resolver nada”, concluyó Pérez.

El Universal consultó al ICBF para conocer su posición sobre las inquietudes planteadas por las madres, pero no se obtuvo respuesta.

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