Otro plazo que se vence para sustitución de vehículos de tracción animal

Esperando, como el coronel que no tiene quien le escriba, están los cientos de carromuleros censados por el Distrito para la sustitución de sus vehículos de tracción animal. El pasado 17 de octubre se cumplió el plazo que el Tribunal Administrativo de Bolívar le dio a la Alcaldía para implementar proyectos y programas que faciliten el proceso, pero el Distrito permanece silente y los carromulas rodando por las calles.

¿Qué pasó después del censo?

“Estamos esperando hace meses para una reunión, pero no sabemos nada”, dijo Armando Jenico, carromulero que trabaja en la zona de Daniel Lemaitre, recogiendo y tirando escombros, hace más de 14 años.

Él y Pedro Palomino Pérez, con 35 años en el oficio, aseguraron que el Distrito ha jugado con ellos y con sus expectativas, “nos prometieron que nos iban a sacar de la vía, pero nada. Nosotros ya no queremos seguir así porque tiene uno mucho problema con la gente”, comentó Pedro.

A la espera por la sustitución se suma la llegada de motocarros y conductores jóvenes que hacen las carreras de arena, cemento o escombros mucho más baratas que ellos. “Viajes que nos pagaban por 10 o 15 mil pesos, ahora los ‘pelaos’ los están cobrado por 5 mil pesos, claro, lo hacen más rápido y ahí perdemos”, resaltó.

Tampoco ven en sustituir los vehículos una solución definitiva. Al lado del carromula de Pedro Palomino, Jairo Martínez está sentado con los pies puestos sobre su motocarro, uno de los 80 que la administración de Dionisio Vélez entregó en septiembre de 2015.

“Estas motos fueron un engaño. A los cinco días de entregadas, nos quitaron el concesionario y ya no encontramos repuestos en ningún lugar”, según Martínez, a los quince días de recibir el motocarro, se le trabó la caja y tuvo que empezar a cambiar algunos repuestos por unos de motos normales, porque ya no estaba el concesionario.

Aseguró que, algunos de los carromuleros beneficiados, nunca recibieron las licencias de conducir y por eso están operando ilegalmente.

La entrega de motocarros trae consigo otros problemas

¿En manos de quién?

La prohibición de vehículos de tracción animal no es un capricho de animalistas, en el Decreto 1666 de 2010 se establecieron medidas relacionadas con la sustitución de vehículos de tracción animal y el plazo de tres meses que se venció en octubre para el Distrito, es solo uno más en los atrasos para cumplir la ordenanza.

Así, de los 586 carromuleros inscritos en la base de datos de la Umata, 80 fueron cobijados por la sustitución de vehículos hace ya dos años, con un contrato por un valor cercano a los 900 millones de pesos con la empresa Ayco, y tal como lo manifestó Jairo Martínez, los resultados no han sido tan positivos como se esperaba.

Quedan entonces 506 carromuleros en toda la ciudad, que, como aseguró uno de ellos, tienen “que esperar porque ahora sin alcalde, menos atención nos van a poner”.

Lo más reciente, el incumplimiento del plazo de tres meses para explicar el plan de acción, no parece ser lo más preocupante para la situación de los cientos de equinos, lo es mucho más que en el Distrito no sepan quién debe responder. El Universal intentó obtener respuestas sobre los planes actuales, pero desde la Alcaldía no se pusieron de acuerdo, algunos dijeron que le correspondía al Departamento de Tránsito y Transporte (DATTw), pero desde este departamento dijeron que el tema ya no es manejado por ellos, sino por la oficina jurídica del Distrito.

En otras ciudades

Cartagena es quizá la ciudad más atrasada en el proceso de sustitución de vehículos de tracción animal. Incluso el municipio de Bello, Antioquia, cumplió la ordenanza entre 2010 y 2012, sustituyendo 116 carromulas, el 60% por motocarros y un 40% por otras alternativas de negocio.

Medellín, que es pionera en el tema por establecer un plan de acción desde antes del primer decreto, tenía 231 cocheros y desde hace más de tres años no hay ninguno. La  Alcaldía de Medellín informó que recibió 192 caballos, 181 de los cuales fueron dados en adopción; entregó 142 motocarros y a otras 89 personas les entregó dinero como capital semilla para otros negocios.

En diciembre de 2013 se jubilaron, según datos oficiales, los últimos caballos en Bogotá. Y el 1° de enero de 2014 entró en vigencia el decreto que prohibió el uso de vehículos de tracción animal. La Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, UDCA, recibió y rehabilitó más de 2 mil caballos que entregaron las secretarías de Movilidad y Ambiente.

El 6 de octubre de este año, la Alcaldía de Cali adjudicó la compra de 121 vehículos que reemplazarán a igual de número de carretillas. En esta ciudad se registraron 879 familias y el proceso de sustitución comenzó así, según cifras de la misma administración: en 2014 se entregaron 165 minicamiones; en 2015, 110; en 2016, 403, quedando pendientes los que se entregarán con el nuevo contrato.

Barranquilla, la ciudad más cercana, censó a 919 carromuleros, pero hasta diciembre de 2015 habían sustituido 159, de 400 que se acogieron al plan. Ese año, las autoridades reconocieron que el reto de sustitución había resultado más complejo de lo que se esperaba. Quedaban pendientes entre 650 y 700 sustituciones.

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